Hace tiempo que no me daba una vueltita por ésta linda bitácora. Confieso que le he sido infiel con mi nuevo blog Radioteatro Hoy , que si bien es informativo, me ocupa más tiempo.
Tal como se dice "siempre se vuelve al primer amor", en éste artículo juro que intentaré ser objetiva, como en mis comienzos que era periodista.
Buenos Aires, hoy no es el mejor lugar para vivir, la violencia se ha instalado en las calles, y quien no es violento le tiene miedo a quienes se han ganado prepotentemente el derecho a amenazarte, robarte, matarte, etc. Si la lógica me acompaña, debería decir que en tiempos en que uno pasa más horas en su casa por la inseguridad, la oferta televisiva debería ser de una calidad excelente pero... ¿qué pasa en éste siglo XXI con la televisión?
Ustedes recuerdan que en otros tiempos, una "celebridad" era quien acreditaba ese título con cualidades que lo sustentaban, bien, ahora es el tiempo de:
" CELEBRIDADES INSTANTÁNEAS" 
Así como lo fue el café instantáneo que después de tomarlo 5 veces seguidas tenías que ir al gastroenterólogo para que te medique por el agujero en el estómago que te había provocado, la celebridad instantánea después de verla dos días seguidos te provoca males aún no conocidos.
Es increíble que Gran Hermano, o Big Brother como se llame donde quiera que esté, genere odios y pasiones.
En Argentina, que vamos por Gran Hermano 4 creo (en realidad parece Gran Hermano 500, porque no termina más), sus galas de "nominación" y las de "expulsión" tocan puntos de rating que llegan a 40.
En fin "coma caca, millones de moscas no pueden equivocarse". En el otro canal líder, la oferta no es mejor "Bailando por un Sueño" que se ha convertido en una suerte de "Museta y de Mimí" tal como lo decía el tango. Los sueños están ahí creo que para cumplir el formato, los soñadores se presentan (la mayoría) con la esperanza de convertirse en "Celebridad Instantánea", y los famosos, se dedican a hacer escándalo, convirtiéndolo en un conventillo para lograr una nota más en algún programa de chimentos, sumémosle a ésta ensalada recargada, a la esposa del líder piquetero de Argentina que participa bailando, que el jurado le pone sólo 10, cuando siendo generosos merecería un 7 (¿será que temen que todos los piqueteros que acompañan les rompan el auto?) y si, también llega a alcanzar los 40 de rating.
Hasta ahí, todo bien, afortunadamente tengo un aparatito llamado "Control Remoto" que me invita a pasear por ofertas más tentadoras de cable, o en última instancia a apretar la tecla off.
Lo gracioso de todo ésto, no es el tema del rating frente a una oferta espantosa, lo que más me hace reír, es que en otros horarios, se paseen periodistas que otrora respetaba, por todos los canales, no sólo los que emiten éstos ciclos, filosofando sobre las charlas de los participantes de "Gran Hermano", y las peleas de "Bailando por un Sueño".
Ojo, no solo pasa por el tema de éstos programas que generan aceptación popular, los noticieron informan sin chequear nada. Vivo a 30 mts. de la clínica en que está internado Diego Maradona. Hace 8 días llegaba a mi casa, el taxi casi no podía parar por la cantidad de móviles de todos los medios. Le hago una broma al chofer ¿será que habrá muerto Maradona? y... lejos no estuve, un canal en el que lamentablemente trabajé hace 13 años y lo considero una mancha en mi currículum, informó sin corroborar un trascendido, que Maradona había muerto.
El tema no terminó ahí, las ganas de aparecer en la tele, no tienen fin, y pongo ésto entre comillas, porque no lo puedo creer "el comisario de la seccional de la zona y el sub-comisario, fueron personalmente a preguntar por la salud de Maradona, y al salir, hablaron en vivo por todos los medios".
Por suerte, Maradona está bien, y estaría mucho mejor si lo dejaran luchar contra sus demonios tranquilo, sin 500 móviles en la puerta de la clínica.
A los dos días, a una cuadra de la clínica, veo en una esquina a las dos de la tarde una camioneta volcada, en la cual no sé si había muertos ni heridos. Personalmente, agarré mi celular para llamar al 911, porque no había policía ni nada, claro, no era una noticia para salir en la tele, a pesar que estaba a 150 mts de la comisaría.
En fin, éste es "Mi Buenos Aires Querido", donde si hoy Enrique Santos Discépolo hiciera una segunda versión de Cambalache, va a ver sólo el calefón, porque la biblia, ya no llora, hace rato que se murió.
servido por Patricia
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¿Soy estúpida o me hago?
En fin, ya después de un año de acariciar el teclado de mi pc con mis personajes, a veces retorcidos, otras adorables y en algún momento graciosos, llegó el momento de cambiar mi currículum, de decirle al mundo que la guionista va en carrera adelante de la periodista.
¿Quieren saber la verdad? Me tiemblan las piernitas, a veces digo: ¿si me quedo en casa aumentando la carpeta Mis Documentos con mis guiones, para mirarlos de vez en cuando? ¿Será que de esa manera, el estrés se va a ir? Pero si algún día el disco se me hace pelota y pierdo todo, ahí me muero.
Se aceptan sugerencias para calmar mi pánico.
Gracias.
servido por Patricia
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¡La más pura verdad!
Mi madre se ponía histérica con los baños públicos. Cuando era chica, me llevaba al baño, me enseñaba a limpiar la tapa del inodoro con papel higiénico y cubrir cuidadosamente con tiras de papel todo el borde. Finalmente me instruía: “Nunca, NUNCA te sientes en un baño público”.
Luego me mostraba “la posición”, que consiste en equilibrarse sobre el inodoro como quien va a sentarse, sin que el cuerpo entre en contacto con el inodoro. Eso fue hace mucho tiempo, pero todavía hoy, a nuestra edad adulta, “la posición” es dolorosamente difícil de mantener, cuando la vejiga está casi explotando.
Cuando “tenés que ir” a un baño público, siempre se encuentra una fila de mujeres que te hace pensar que los calzoncillos de Brad Pitt están en venta a mitad de precio. Y así, esperamos pacientemente y sonreímos amablemente a las otras mujeres que también discretamente están cruzando las piernas.
¡Por fin te toca! , sos la primera en la fila, mirás por debajo de la puerta de cada cubículo para ver si no hay piernas. Todos están ocupados, pero finalmente se abre una puerta, y entras casi nockeando a la que está saliendo. Entrás y te das cuenta de que la traba no funciona, pero no importa…
Colgás la cartera en el gancho que hay detrás de la puerta, y si no tiene gancho, te la colgás del cuello, te equilibrás, sin contar que la manija de la cartera casi te corta la nuca, porque está llena de porquerías que fuiste tirando ahí dentro, de las cuales la mayoría no usás, pero las tenés ahí “por si acaso…”.
Pero… volviendo a la puerta, como no tiene traba, solo te queda la opción de tenerla con una mano, mientras que con la otra te bajás la bombacha y te ponés “en posición”… Alivio… Ahhhhhh, más alivio. Ahí es cuando tus piernas empiezan a relajarse, y te gustaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la tapa del inodoro y ni de cubrirla con papel. Ahí estás tan aliviada que te viene el último chorrito, pero te desequilibrás y errás la mira, lo suficiente para mojarte hasta las medias, y es obvio que se nota.
Para alejar el pensamiento de esa desgracia, buscás el rollo de papel higiénico... Pero… ¡La Rep….. que lo Par… el rollo está vacío! Y tus piernas aún queriendo relajarse. Ahí te acordás de un pedacito de papel que tenés en la cartera, medio usado porque te limpiaste la nariz con el, pero va a tener que servir. Agarras el papelito, lo hacés un bollo bien apretado para que absorba lo máximo posible, pero es muy chico, y además, sucio de mocos.
En eso, alguien empuja la puerta, y como la traba no funciona, recibís un golpe de puerta en la cabeza. Ahí gritás “Está ocupado”, mientras seguís sosteniendo la puerta con la mano libre, el pedacito de papel cae al piso, exactamente en un charquito que no sabés si es agua o pis… Ops, ahí te vas de espalda, te desequilibrás, cayendo sentada en el inodoro.
Te levantás rápidamente, pero ya es tarde, tu culo ya entró en contacto con todos los gérmenes y formas de vida del inodoro, porque VOS no lo cubriste con papel higiénico, que de todas maneras no había, aunque hubieras tenido tiempo de hacerlo.
Sin contar el golpe en la cabeza, el casi corte de la nuca por la manija de la cartera, la chorreada de pis en las piernas y en las medias, que todavía están mojadas, el recuerdo de tu madre que estaría terriblemente avergonzada de vos, porque el culo de ella NUNCA tocó ni siquiera un asiento en un baño público, porque, francamente, “vos no sabés que tipo de enfermedad te podés agarrar ahí”.
Pero la aventura no termina ahí… Ahora la descarga del baño, está tan mal, que tira agua como si fuera una fuente, y tira todo para adentro con tanta fuerza, que tenés que agarrarte del porta papel (si tiene) con miedo de que te trague. Y finalmente... te rendís, estás ensopada con el agua que salió del inodoro. Estás devastada. Intentas limpiarte con unos envoltorios de chicle que tenías en la cartera, y discretamente vas para el lavatorio, pero no sabés como funcionan las canillas automáticas, y apenas ponés las manos, sale un chorrito de agua y se corta, optas por conformarte con eso y secarte con una toalla de papel. Y salís... pasando por la fila de mujeres que todavía están esperando con las piernas cruzadas, y en ese momento sos incapaz de sonreír cortesmente.
Un alma caritativa en el final de la fila, te dice que tenés un pedazo de papel higiénico del tamaño del Río de la Plata pegado en el zapato. Vos tirás cuidadosamente el papel del zapato, y lo ponés en la mano de la mujer que te dijo que estaba pegado, y le decís suavemente: ¡Tomá, lo vas a necesitar! Y salís.
Ahí es cuando tu marido o novio que entró, usó y salió del baño de hombres y tuvo tiempo de sobra para leer “La Guerra y la Paz” mientras te esperaba te pregunta: ¿”Por qué tardaste tanto?”
¡En ese momento, le das una patada y lo mandás a la Puta que lo Parió!
Esto es dedicado a todas las mujeres de todas partes del mundo que tuvieron que usar un baño público.
Y finalmente explica a ustedes, hombres, por qué nos demoramos tanto.
servido por Patricia
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Los domingos de Buenos Aires, tienen ese dejo de tristeza, depresión y angustia.
Mi domingo fue diferente, como ya les conté ayer, terminé el guión y hoy le dí un último repaso e hice unas pocas correcciones. El martes entrego, es mi primer trabajo, así que deséenme suerte.
Una pregunta a todos los guionistas: ¿Siempre queda esa sensación de "podría haberlo hecho mejor?
servido por Patricia
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